La Iglesia Católica en Corea
La Iglesia Católica en Corea: fundada por los laicos
La Iglesia católica en Corea nació del anhelo de verdad de un grupo de laicos, en su mayoría estudiosos, y tiene la particularidad de haberse formado de manera espontánea, sin la presencia de misioneros extranjeros, un hecho sin precedentes en la historia universal de la Iglesia. A comienzos del siglo XVII, el sacerdote jesuita italiano Matteo Ricci escribió en China el tratado El verdadero significado del Señor del Cielo (Tianzhu Shiyi), obra que tuvo una influencia especialmente notable en el surgimiento del catolicismo en Corea.
En sus inicios, al no haber sacerdotes, los mismos laicos estudiaban las Escrituras, vivían el Evangelio y guiaban a la comunidad de fe. Aquellos primeros creyentes defendieron la fe que habían descubierto a través de la reflexión y el estudio, manteniéndola incluso en medio de las persecuciones y abrazando el martirio. En aquel tiempo, la sociedad de Joseon estaba profundamente marcada por la ideología confuciana. Los profundos contrastes entre las enseñanzas católicas y los valores confucianos constituían el motivo central de la persecución, especialmente en torno a la enseñanza radical de la Iglesia de que todas las personas son iguales ante los ojos de Dios. Este concepto se oponía firmemente a la rígida jerarquía social confuciana. La prohibición de practicar los ritos ancestrales también alimentó la desconfianza y la hostilidad generalizadas. De las cuatro grandes olas de persecución que se extendieron a lo largo de cien años, la Persecución Byeongin de 1866 fue la más cruel, con alrededor de 8,000 católicos martirizados por su fe.

Iglesia Jonghyeon (Catedral de Myeongdong), 1891

Canonización de 103 mártires coreanos, Plaza de Yeouido, 1984

Papa Francisco en Corea, 2014
En 1831, la Santa Sede estableció el Vicariato Apostólico de Joseon, sentando las bases del sistema eclesiástico de la Iglesia en Corea. Años más tarde, en 1845, San Andrés Kim Taegon fue ordenado sacerdote, convirtiéndose en el primer presbítero coreano. En 1984, con motivo del bicentenario de la Iglesia en Corea, San Juan Pablo II visitó el país y canonizó a 103 mártires coreanos. Esta fue la primera ceremonia de canonización celebrada fuera del Vaticano. Finalmente, en 2014, el Papa Francisco realizó su primera visita oficial a Corea en lo que fué su primera visita apostólica oficial a Asia, donde presidió la beatificación de 124 mártires coreanos.
Los antepasados de la fe de la Iglesia en Corea, aun frente a duras persecuciones, conservaron su fe sin temor a la muerte. Bastaba una sola palabra de apostasía para recuperar los hogares destruidos, el honor perdido o los bienes confiscados. Sin embargo, movidos por el deseo de manifestar el amor de Jesucristo, de vivir según Sus enseñanzas y de alcanzar la vida eterna, eligieron voluntariamente el sufrimiento y la muerte.
Sobre esta fe de los mártires se ha edificado la Iglesia católica en Corea, que hoy avanza como faro de esperanza para la evangelización del continente asiático.